“Las Bacantes” en Itálica

Por el 10/07/2014

31 de julio, 01 y 02 de agosto de 2014

Teatro Romano de Itálica

22:30 h.

Precio de la entrada: 15€. Descuentos: 12€

Eurípides (480 a. C. – 406a.C.) fue uno de los tres grandes poetas trágicos griegos de la antigüedad, junto con Esquilo y Sófocles. Eurípides es el más moderno de los trágicos y Las Bacantes quizá sea la tragedia por excelencia, de una estética sublime y de factura impecable. El carácter, la inteligencia, la ironía y tantas otras cosas que adornaban al dramaturgo hacían que la obra trascendiera de inicio a fin. Dionisos, Dios que otorga las mayores dichas y los peores sufrimientos, ha llegado a las puertas de Tebas, a la ciudad donde fue concebido, que no criado ni nato. Ha decidido castigar a la ciudad donde su madre fue tachada de mentirosa y en la cual su propia divinidad era cuestionada. Éste es el prólogo de Las Bacantes: se adelanta un futuro funesto para la casa real tebana .

Sobre este mito, y el desarrollo de éste, se construye la tragedia, y Eurípides la dota de una profundidad magistral. Utiliza aspectos duales antagónicos tanto en los personajes como en la trama; nada hay más trágico que este relativismo, pues deja al hombre sin verdades absolutas y ante un destino inevitable. Así Penteo, fiel representante del pensamiento apolíneo (manera de pensar secundaria, bajo las ordenes de la razón y opresora, donde la ideología es lo imperante), es el rígido guardián de las leyes, con sus planes de estudio, con sus leyes de emigración y todo eso, pero a la vez cae presa de su pathos (de sus impulsos primarios, de sus miedos y sus pasiones).

Así Dionisos es a la vez el bellísimo dios que ofrece la felicidad más extensa y el terrible vengador, capaz de dar los mayores tormentos. De esta manera también los discursos acerca de lo dionisíaco (manera de pensar primaria, bajo las ordenes de los sentidos y redentora) y lo apolíneo se mezclan, mostrándose igual de válidos y o comprensibles. La exhortación de las bacantes está claramente dirigida a las mujeres de Tebas. El elemento femenino está siempre presente en lo dionisíaco. Dionisos es sensible a la opresión de las mujeres. Es Dionisos quien liberara a las mujeres del trabajo esclavizante, de la servidumbre. Pero también quiere librar a los hombres de la servidumbre y devolverles la libertad de la naturaleza. Desea liberar a los habitantes de Tebas de las opresiones a las que son sometidos. La causa de la opresión, su principal símbolo, es el tirano Penteo. Las Bacantes, recordemos, hacen propaganda del dios en las calles de Tebas e invitan a danzar en el monte. Lo que proponen es una evasión de la ciudad hacia la naturaleza. Allí en el monte, esa danza desenfrenada les conducirá al éxtasis, un estar “fuera de sí”, una liberación. El deseo de evasión a lugares idílicos, abandonando la ciudad, es constantemente repetido por el coro de ménades. Pues lo idílico representa el placer: la libertad. Dionisos forma parte de la physis, la naturaleza, y se rige por leyes divinas no escritas, su mensaje es una apología de la naturaleza y quiere destruir la convención que encarcela al hombre, haciéndoles volver a un estado natural, con la consiguiente liberación del individuo.

Las Bacantes de Eurípides, por sus diálogos inteligentes, sus situaciones extremas e impactantes, su análisis del sentimiento irracional y, sobre todo por su análisis de la dualidad humana es considerada una de las mejores tragedias jamás escritas.

LAS BACANTES HOY, un canto a la libertad

Frente al simétrico Penteo, defensor del orden, el racionalismo y la represión, emerge el triunfo de Dionisos, Baco: el cambio, la creatividad, el instinto, los sentimientos, la pasión, el amor, la poesía, el vino, la alegría, el sexo, la música, los sueños, el subconsciente, la igualdad, la libertad. Dionisos, con sus imperfecciones y pasiones, defectos y contradicciones es el ser humano. Dionisos, el dios hijo de Dios, somos nosotros.

A la ya intensa carga emocional y filosófica del texto de Eurípides hemos añadido diversas paráfrasis de algunos fragmentos de la obra de Artaud, Camus, Kierkegard, Isaias y Kundera. Todo ello, a propósito del hombre, del espíritu, del cuerpo, de la vida que pasa por la muerte. Dividida en cantos, en lugar de escenas, nuestra propuesta pretende ser eso: un CANTO. Canto a la libertad, canto a la dualidad, canto a la tierra, canto a la naturaleza, canto al amor, canto a la paz, canto a la alegría, canto a lo nuevo y canto a la vida. SOMOS TODO CORAZÓN, LATIMOS EN TODAS PARTES. Todo lo vivo está clamando: “Mientras gastamos nuestras energías en discusiones inútiles en busca de un sentido oculto, un inmenso clamor sacude las cosas: ¡dadnos formas nuevas!” Mientras tanto, se propaga sin remedio, hoy más vivo que nunca, el GRITO PURO, SINCERO, EMANCIPADOR Y SALVAJE DE LAS MUJERES LIBRES: ¡EVOÍ!

Share Button

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

1 × cuatro =