Exposición Pepe Cobo “Flores de Lurigancho” – Fundación Valentín de Madariaga

Por el 26/03/2017

Del 23 de marzo al 28 de mayo de 2017

Lunes: De 10 a 14 h.

De Martes a viernes: De 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 h.

Sábados y domingos: De 10:30 a 14:30 h.

 

LUGAR:

Centro de Arte Contemporáneo “Fundación Valentín de Madariaga”

Fundación Valentín de Madariaga, Av. Maria Luisa s/n – Sevilla

 

 

 

ORGANIZADOR

Fundación Valentín de Madariaga

RESERVA VISITAS GUIADAS

954 366 072 / fundacionvmo@fundacionvmo.com

 

 

Exposición Pepe Cobo “Flores de Lurigancho”

 

En 1565 el monarca Felipe II instauró una ruta comercial, la llamada Ruta de Manila, que enlazaba esa ciudad con Sevilla, pasando por Acapulco y Veracruz. Esto sucedía tres veces al año, tiempo que duraba la travesía. En el interior de los barcos se transportaban objetos que se consideraban exóticos, especias, muebles, telas, etc, todos ellos de gran valor y que pasaban a manos de personas de alto nivel adquisitivo, allá donde llegaban las mercancías. Uno de los puertos de descarga era Acapulco, pagándose estos tesoros con el dinero procedente de los Virreinatos de Perú y México, fomentando de ese modo el surgimiento de mercaderes locales que trafcaron con ello.

“El Mantón de Manila” fue uno de entre aquellos objetos que alcanzó relevancia e influencia por su esbeltez, delicadeza , fnura y aristocrática belleza que paulatinamente fue contagiando a la cultura popular, traduciéndose en variados elementos tales como telas, cojines, polleras, trajes realizados con materiales modestos… Su vigencia es hoy muy notable así como sus secuelas en otras épocas como traje y prenda popular, verbigracia en “Las Tapadas” en Perú durante los siglos XVIII y XIX .

Esta exposición es el fruto del descubrimiento de un conjunto de elementos iconográfcos representados en prendas, objetos, cuadros, de usos diversos con los que Pepe Cobo pretende expresar un nuevo enfoque sobre las encrucijadas del mestizaje de culturas, además de facilitar que los mismos objetos tengan una vida propia. Por ello unos fragmentos de Mantones de Manila originales, selectivamente manipulados, son puestos en manos de los internos de la Cárcel de Lurigancho en Lima que son los que elaboran hilo a hilo y día a día el acabado de estos tapices. De esta manera el arte se convierte en un elemento liberador en la medida en que los reos redimen parte de su condena por los días trabajados. Asimismo y dado el valor terapéutico y de elevación de la tarea realizada, quienes carecen de libertad consiguen de algún modo ver la luz a través de una actividad creativa.

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