Comentario
Familiares y amigos:
Obsesionado por la memoria y por la música, seguimos en este viaje
a Ítaca, retrasando nuestra llegada todo lo que podemos, tal y
como nos aconsejó sabiamente Kavafis. Como cada noche, uno sueña
con irrumpir de noche en tu habitación persiguiendo mi sombra,
para raptarte y llevarte a NuncaJamás. Sé que podremos encender
la luz sin asustarnos, sé con certeza que no sucumbiremos a la
traición de crecer tal y como hizo Wendy. Sé que aún recuerdas
cómo se vuela, cómo se esparce el polvo de las alas de las Hadas.
Encenderemos la luz en estos tiempos oscuros en los que nos tratan
de convencer de que la guerra es necesaria, en estos tiempos de
androides globales persiguiéndonos por las calles de Seattle,
Praga o Génova. En estos tiempos en los que el mundo se derrumba
y nosotros nos enamoramos. En estos días en que Niños Perdidos
arañan el hielo de la luz de la mañana.
Mi patria es mi infancia. Y ahora toca vivir este exilio que es
la vida, más llevadero gracias a la música. Hoy es siempre todavía,
cantaba Machado. Así que tampoco nos pongamos tristes muchach@s.
Se cayeron mis alas y yo no me rendí. Así que ven para acá, que
aún queda todo por hacer. Por los días que vendrán, por las resacas
y las canciones pendientes, por las flores de tu vientre...
Salud y abrazos.
Ismael Serrano, enero de 2002 |
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