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Es desde luego la Virgen de la Esperanza, conocida popularmente
como Macarena, la que da fama a la cofradía.
Es una
obra anónima datada a finales del XVII o principios del XVIII que se ha
atribuido a Pedro Roldán, a su hija la Roladana y a Hita del Castillo.
La imagen no tiene expresión dramática ni dolorosa a pesar de las cinco
lágrimas dispuestas en las mejillas.
Hasta
la construcción del templo actual la cofradía tuvo su sede en la parroquia
de San Gil, salvándose la imagen de la Virgen del incendio provocado en
1.936 gracias a que ésta había sido llevada a casa de un hermano, donde
permaneció durante la Guerra Civil. El 32 de mayo de
1.964, la Macarena fue coronada canónicamente por el Cardenal Bueno Monreal
en la Catedral de Sevilla. En 1.966 fue concedido al templo de la Macarena
el privilegio de ser declarado basílica.
La Hermandad
de la Macarena sale en procesión en la madrugada del Viernes Santo, siendo
escoltado el paso de Cristo por una centuria de soldados romanos con traje
de terciopelo rojo, carcaza y yelmo conocido popularmente como los "armaos".
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