Sentimiento verdiblancoVolver al Index

LA CONDESA DE BARCELONA, UNA BETICA EN ESTORIL
Antonio Burgos, Memoria de Andalucía (Diario El Mundo)
S.A.R. Doña María de las Mercedes

Sevilla limitaba al norte con el pino de la Joroba, que estaba en la carretera de Carmona, pasado San Pablo. Al poniente, con la Cuesta del Caracol, que se escribía Cuesta del Caracol en el cartel de Obras Públicas y se pronunciaba Cuesta de Castilleja. Al sur, con el campo del Betis y con la farola monumental del escultor Juan Lafita que había en la rotonda de delante. Al levante, con la fábrica de Cruzcampo, que entonces era La Cruz del Campo y con Ranilla, que aùn no era Sevilla 1. En los límites del mundo, Sevilla limitaba también con Tánger y con Lisboa. El extranjero era un paraíso cerrado para muchos, adonde era dificilísimo ir. Sacar el pasaporte era una aventura, porque había que presentar poco menos que un certificado del párroco diciendo que ibas a misa los domingos. No lo digo en broma. Cuando se pedía un certificado de buena conducta, no era raro que vinieran a la calle a investigar los civiles de la Brigadilla de la Calzada, que estaba en el cuartel de la plaza del Sacrificio, vulgo Fábrica de Galletas, por las que los picoletos daban. Y los de la Brigadilla, vestidos de paisano, preguntaban, por ejemplo, al del despacho de pan y tortas de la esquina como prueba del nueve de la afección al Régimen del Invicto Caudillo Franco:

--- ¿Y este señor usted lo ve que vaya a misa los domingos?

Ser "de comunión diaria", como se decía de los caballeros cristianos y hasta de los sevillanos del escándalo de la doble vida, con casita para la querida por Nervión o por la Huerta de Santa Teresa, era el mejor pasaporte para la eternidad y para esa eternidad geográfica, de lejos que nos parecía, que eran Lisboa y Tánger. El fútbol fue una buena puerta para que los sevillanos conocieran mundo. Cuando jugaba el Sevilla en Lisboa con el Benfica o el Betis en Tánger con el España, se organizaban excursiones con autobuses de Atesa (Autotransporte Turístico Español Sociedad Anónima) y con pasaporte colectivo, que era como si el franquismo de la Brigada de Fronteras de la Policía diera absolución general para alcanzar ese paraíso del extranjero.

He dicho el Sevilla en Lisboa y el Betis en Tánger. Pero también fue el Betis a Lisboa, a jugar con el Benfica, que Juan Tribuna, en sus retransmisiones de Radio Sevilla, de la Sociedad Española de Radiodifusión, nos enseñó que era el "Sports de Lisboa e Benfica". La gracia del Betis era que unas veces estaba en el infierno de la Tercera y tenía que coger el Rápido Algeciras y el transbordador "Virgen de Africa" para ir a jugar a Tánger, y que Tropezones pusiera en su dibujo del lunes en el bar de los caballitos de jamón de Manolo González, detrás de Correos, el dibujo de un bético en la aduana, recién bajado del barco, al que le quitaban lo que había comprado en Tánger, la estilográfica Parker, el reloj Cauny Prima:

Adiós, piedras de mechero,
Si la cosa bien se mira,
esto es cosa de Algeciras...
¡y de los carabineros!

Otras veces el Betis, ya llegado a la presidencia Benito Villamarín, estaba en condiciones de ir al paraíso de Lisboa a jugar con el Benfica. Tal ocurrió en 1962, aunque, claro, ya entonces, a esas alturas del régimen de Franco, salir al extranjero no era ni sombra de lo que era. Aunque el Betis, en aquella ocasión que viajó a Lisboa hizo algo que fue muy criticado en la calle Castelar, que era donde estaba la Jefatura Provincial del Movimiento. El Betis, con su directiva y su plantilla, se presentó en Estoril, para cumplimentar al Villa Giralda a una bética de excepción, a la Reina de España en el exilio, Doña María de las Mercedes de Borbón. Más que un acto de adhesión monárquica se trataba de una ceremonia bética. Doña María era bética, y a mucha honra, y desde pequeña, cuando vivía en Sevilla, donde su padre, el Infante Don Carlos, era capitán general. "Los Infantes vivían en La Palmera", recordaba la geografía sentimental de la sevillana del Pali y allí, en La Palmera, doña María veía subir y bajar a las huestes béticas hacia el que entonces se llamaba "el Stadium de la Exposición", ora en tardes de gloria, ora en anocheceres de derrota. Doña María se hizo bética por cercanía de la gracia y los béticos la cumplimentaban en Estoril, que hasta Paquito nos ha quedado para la posteridad en el besamanos de la augusta esposa de Don Juan III en aquella corte española, tan sevillana, de Villa Giralda. Tan sevillana que tenía en el pórtico un azulejo con la salida del Rocío de Triana. Era el azulejo que estaba en la glorieta de Eritaña, en la Venta de Fernando, y que tras su derribo fue comprado por el duque de Alcalá y enviado a los Condes de Barcelona como regalo sevillano para su casa lisboeta.

Y cuando fue el Betis a Estoril, estaban en Villa Giralda los sevillanos leales a Don Juan que nunca faltaban. Pablo Atienza, José María Medina. Con ellos, el presidente del monárquico Circulo Balmes, José Acedo Castilla, sevillista de la vieja escuela del señorío. Llevaba el Betis unas corbatas con el escudo del club y las repartió Manolo Simó a todos los que estaban con los Reyes, quienes, por no defraudar a la bética Doña María y aunque sevillistas, al punto se las pusieron, quitándose las suyas. Y la bética doña María vio a Acedo con la suya en la mano, la duda blanca clon la corbata verde, el Scila y Caribdis de las creencias monárquicas y la protestación de fe sevillista. Si la historia no es ciertamente así, merecería serlo. Porque cuentan que Doña María, sevillana y bética, viendo al sevillista Acedo Castilla con la duda de la corbata bética en la mano, le preguntó con guasa:

--- ¿No te pones tú también la corbata, Pepe?

--- Señora --respondió muy cortesano y respetuoso Acedo--, mi fervor por la Monarquía y mi lealtad a Vuestra Majestad no llegan hasta el punto de que tenga que abjurar de mi fe sevillista...





MUCHAS GRACIAS
Rafael Gordillo, (Diario Marca. Real Gordillo Balompié)Rafeal Gordillo

Ser futbolista es lo más grande que me ha podido pasar en la visda. Y ser Bético.

Mi padre y mi madre me criaron, pero también me crió el Betis. Aquí vine de chiquitito, con quince años, y aquí he seguido hasta ahora, con el intermedio de los sietes años que pasé en el Real Madrid, que fueron extraordinarios. En este tiempo he cosechado un montón de amigos, gente de verdad.

La afición del Betis ha sido exageradamente buena conmigo y yo estaba obligado a corresponderla con mi trabajo. Era lo de menos, porque oír los aplausos te da alas y no corres, vuelas. También me siento obligado a darles las gracias a los madridistas y a los aficionados en general. A todos los compañeros que tuve y he tenido, todos maravillosos.

A mi mujer, un especialísimo recuerdo: si ella no hubiera llegado a nada.
A todos, gracias.


LAS LAGRIMAS DE ALFONSO
Antonio Burgos, El Recuadro (Diario El Mundo)Alfonso Pérez Múñoz y Serra Ferrer

Yo he visto en esta noche las lágrimas de Alfonso, manzanares de rabia con un viejo color, guadalquivires llenos de un verde de esperanza, que se quedó vacía, una flor sin olor. Yo he visto en esta noche a otros cien mil alfonsos, los que siempre esperaron, que es el verde el corazón, los que gritan a veces, y a veces en silencio, las lágrimas se tragan y sueñan, que es mejor. Ganar en la derrota es lo nuestro de siempre, crecerse en el castigo; de tripas, corazón. Del fondo de los tiempos vinieron desde Utrera los viejos autobuses, y Gordillo, y Del Sol, y también Larrinoa, Urquiaga, Areso, Aedo, la Liga que ganamos y el gol al Palamós. Y vino el Iliturgi, la Balona Linense, con Portu y Vilariño, Tercera División, y el España de Tánger el domingo que viene, a este paso jugamos también la promoción, a este paso hasta El Chato, que de Moguer le llaman, alquilará gargantas que puedan gritar gol. Y Curro en sus periódicos, con un babi azulina, en plena calle Sierpes lo dirá en un pregón, que vienen en el Marca estas grandes hazañas que Romero Murube a un jazmín le contó. Y aquí está don Benito y Pascual Aparicio, también Sánchez Mejías, aquel que mereció la más bella elegía que nunca le escribieron a un presidente bético, que un toro lo mató y vino García Lorca a decir en sus versos que nunca encontraremos un andaluz mejor.

Sigo viendo esta noche las lágrimas de Alfonso, la rabia, el viejo grito que en el aire quedó, el Betis manque pierda, y esta vez ha perdido, pero siguen los sueños, y ahora digo que no. Que ahora escucho los cantos de las llenas tribunas, las banderas de verde, de las yerbas de olor, de arrayán, yerbaluisa, de alhucema y Romero, el sueño de un capote que su Betis soñó. Y lloran las banderas con sus verdes colores, pañuelos las bufandas en esta noche son, como Alfonso en el césped, mis lágrimas me dicen, que sumo trece barras, la antigua conclusión. Que esto de ser del Betis, de sentir sus colores, de entender sus derrotas, es una religión, que Serra es oficiante y Madrid es un templo, y a órgano resuena la voz de la afición. Grita Betis, mi Betis, y alarga las vocales, y alarga el sentimiento, es más fe que afición, un sentimiento trágico de lucha con la vida, porque es siempre lo malo mejor que lo peor, de sacarle partido a la amarga derrota y hallar amaneceres en la puesta de sol.


Aquí ni el Rey de España, que es bético de cuna, que es hijo de una abuela que al Betis le salió, que a la vieja corona, en su silla de ruedas, con aplausos augustos viene a darle sidol... Aquí ni el Rey de España, mis señores del Betis, consuela a nuestro héroe, que Alfonso es vencedor del tiempo y del espacio en la yerba tan verde, pero a todos los béticos nos gana el corazón. Y siguen, tan corales, tan solemnes, los gritos, que dicen Betis, Betis, y suenan sin dolor, que suenan como siempre, a orgullo de ser béticos, el temple que los siglos le dan al perdedor.


La Afición en el Santiago BernabeuY nosotros, Alfonso, lloramos con tus lágrimas, y suenan en Sevilla, en la torre mayor. Veintiocho de junio, es víspera esta noche, del día de San Pedro, el que también lloró. Ya nos trae por las gradas, columnas y cadenas, uniformes, penachos, a la Banda del Sol, un bético, Rogelio, montañés de Heliópolis, lo conoces, Conejo: el hijo de Trifón. Y suben a la torre clarines de victoria, a llorar a San Pedro o a llorar la ilusión, no lo sé, que al magnolio que está frente a la Lonja, lo encuentro en esta duda, igual que tengo yo. Ya suben por las rampas, ya están en las campanas, se asoman a la torre, que parece un balcón, que parece la plaza, nuestra plaza de toros, el chiquero, el tendido, las seis en el reloj, y el balcón torilero con sombrero de alancha, clarín a lo divino que se oye desde el sol parecen estas lágrimas, tan béticas que suenan, ¿son de Pedro, del Betis? Rogelio, ¿de quién son? ¿De Alfonso, de Esnaola, o del otro Rogelio, el que dijo a Iriondo "no corro, que es peor, que corren los cobardes y el Betis victorioso sabe templar despacio, belmontino, el balón"? Ibas a florearlas si hubiéramos ganado. Y la estás floreando, clarín, Banda del Sol, una luz en la noche, cohetes en Triana, rezos en San Lorenzo, porque aquí quien venció fue el Betis sempiterno, la Giralda más fuerte.
Los hombres sólo lloran si tienen corazón.



BREVE CATECISMO BETICO
Antonio Burgos, El Recuadro (Diario El Mundo)Antonio Burgos

---Si el Barsa es más que un club y el Real Madrid es el Ministerio Español de Asuntos Exteriores con camiseta blanca, decidme, niño, ¿qué es el Betis?

--- El Betis, padre, es un sentimiento y una filosofía de la vida...

--- ¿Y se basa en la derrota ese sentimiento, según tenemos oído que "viva el Betis manque pierda"?

--- No, padre, el sentimiento bético de la vida no es "una posición fatalista según la cual haya que aceptar resignadamente las más difíciles vicisitudes. Trátase, por el contrario, de la expresión de una concepción del mundo fundamentalmente optimista y esperanzada.

--- ¿Es entonces acertada la imagen del ave fénix con que a menudo se compara al club?

--- Sí, padre, porque de las cenizas suele hacer verdes campos de primavera cada vez que sube a la División de Honor.

--- ¿ Cuándo es más de honor tal división?

--- Cuando el Betis el honor le hace de permanecer en ella, con su afición gloriosa...

--- ¿Por qué llamáis gloriosa a la afición?

--- Porque se trata de hermandad de hombres que se empeñan en la búsqueda de la excelencia en todas las facetas de la vida, al servicio de la mayor honra y gloria del Real Betis Balompié.

--- ¿Y es el Betis por fortuna el "club de los obreros"?

--- No, padre, antes bien, sus colores no distinguen clases sociales, y más títulos de Castilla ha habido en sus directivas que en las de otros que por "club de los señores" se tenían.

--- ¿Y cómo explicáis entonces el beticismo de González, Guerra y tantos otros socialistas?

--- Son desgracias, padre, que ocurren en las mejores familias.

--- ¿ Y no le valdría más al felipismo aplicar la filosofía del beticismo a su propia acción política?

--- Si, padre, bien que le vendría, preparando su alma y su cuerpo para el inminente descenso a Segunda División, ahora que está perdiendo la liguilla de permanencia y que está siendo goleado por los más débiles adversarios. Al Serra del gobierno le faltan las trece barras del escudo que defiende el Serra del Betis, Lorenzo Serra Ferrer...

--- ¿Por qué son trece las barras verdiblancas de su escudo?

--- Porque contra lo que el común piensa, el bético no es supersticioso, porque sabe que tiene siempre a la Fortuna de cara, y que le son propicios los viejos dioses romanos de la Bética, así como los manes y penates de su glorioso pasado que acuñaron la cultura bética.

--- ¿ Es el Betis una forma de cultura?

--- Sí, padre, que lo es, exponente de la civilización mediterránea que se expandió desde la Bética por todas las anchuras del mundo conocido, en nombres béticos eternizados por la Historia .

--- ¿Cuáles son esos béticos?

--- Hombres como Trajano, Adriano, Séneca, Peral, Rogelio y Gordillo, hijos todos de la Bética, que supieron marcar la historia de su tiempo, hasta convertirse en guía espiritual y práctica para toda la Humanidad...

--- Y ahora el Betis, ¿sigue representando todos esos valores?

--- Sí, padre, porque ni el tiempo ni la Tercera División pudieron nunca con ellos y porque la suma perfección de la inspiración balompédica se encuentra siempre con la certeza de la verdad, de la bondad y de la belleza en el sentimiento bético de la vida.


SUEÑO CON REGRESAR UN DIA AL BETIS
Faruk Hadzibegic (Diario Marca. Una forma de vida, Betis)
Faruk Hadzibegic

El Betis me acogió con los brazos abiertos desde el primer día que llegué a Sevilla. Allí tan sólo estuve dos años, pero le puedo asegurar que fueron los dos años más felices de mi vida.

No me sentí nunca un extranjero, ni en el Betis, ni en Sevilla. Y me hizo mucha gracias cuando la gente empezó a llamarme "Pepe", porque mi apellido les resultaba muy complicado de pronunciar.

Han transcurrido ya varios años desde que dejé la disciplina del equipo verdiblanco, pero no ha pasado un sólo día sin que mi mujer y yo hablemos de Sevilla y de este club que tan dentro de mí llevo.

El Betis es, junto al Sarajevo, mi primer club, el equipo de mis amores. Me acuerdo del entrañable Paco García de la Borbolla, ya fallecido, de la peña "El Chupe", de Rafel Gordillo, de tantas y tantas buenas personas.

Ahora sueño con regresar algún día a este club. Ojalá sea pronto y, a ser posible, como entrenador del Real Betis.


SER BETICO ES UN SENTIMIENTO MUY ESPECIAL
Joaquín Parra (Diario Marca. Una forma de vida, Betis)Joaquín Parra

El Betis es para mí casi todo. En él me formé y labré mi futuro. Y cuando hablo de formación, no sólo me refiero a lo deportivo, sino a todos los aspectos de la vida. El Betis es especial. Todos los fallos que pueda tener los suple con una gran dosis de cariño, que le rodea siempre.

Fuera de Sevilla todo el mundo quiere al Betis, nadie le tiene antipatía. Se habla del Betis, no del Sevilla. Creo que la gran mayoría de los sevillanos son béticos, aunque no vayan al campo, y es que ser bético es un sentimiento muy especial. Yo sé muy bien lo que se siente porque desde los cinco años llevo el Betis en la sangre.

No puedo olvidar mis siete años en el primer equipo. No puedo hablar de grandes expresiones de júbilo por un ascenso, ya que estuve en Primera División. De la satisfacción que me proporcionó jugar dos años en Europa. También festejamos de una forma especial las victorias que conseguimos frente al Sevilla.

También me viene siempre a la memoria una eliminatoria de Copa que remontamos en el Villamarín después de perder en el Sánchez Pizjuán. El Betis es diferente, y su afición también, aunque en todos los equipos se sientan los colores, el beticismo es un sentimiento más arraigado.



EL REAL BETIS ES DIFERENTE
Pedro Buenaventura (Diario Marca. Una forma de vida, Betis)Pedro Buenaventura

El Real Betis nació de una discrepancia socio-económica, y se convirtió en el orgullo de un pueblo. Alcanzó los máximos honores deportivos y lo enviaron a los sótanos más profundos. Todo lo que consiguió fue luchando con todo y contra todos.

Sus gentes nacen béticas y se fraguan en la adversidad. Unos se afilian al Betis antes que al Juzgado o a la Iglesia, otros se amortajan con la bandera del Betis y los hay que después de incinerados mandan esparcir sus cenizas en el campo de sus amores.

Los deportistas luchan por metas difíciles. Los béticos por las imposibles. Por ello a veces aparece el milagro. Alcanzó la liga en un campo de nombre Patronato y de apellido Obrero.

Los béticos soportan las derrotas y celebran las victorias con señorío y deportividad. El "Manque Pierda", nuestro lema, nació de un corazón herido. Tenemos el escudo por medalla con trece barras andaluzas. Hay quien llora de alegría, de pena y de rabia por su Betis y no han visto un partido de fútbol en su vida.

Algunos aficionados al fútbol animan y apoyan a su equipo; otros lo llegan a querer. Los béticos amamos al Real Betis, ésta es la diferencia.



LA MARCHA VERDE
Antonio Hernandez, El Betis: La Marcha Verde (Ed. Almarabu)

...Que sí, compadre, lo que yo le diga: a ver, ¿quién es el equipo que ha puesto la verdiblanca más lejos? Dentro del Continente, el Betis, que llegó hasta Tibilissi....De la bandera no hablemos. La bandera, porque es la de Andalucía, lo dice todo en su lema: por sí, por España y por la humanidad. Igualito que la del Sevilla, que es por sí, por Los Remedios y por el barrio de Nervión. Es, que no llega a Triana. Y, compadre, esta sí que es una palabra mágica. Decir Triana es como decir cielo, como decir Dios, como decir Betis...

Y la Esperanza de Triana, esa Virgen tan guapa y tan gitana que le pone a media Sevilla el corazón en un puño cuando sale el Viernes Santo y trae a la tierra un pedazo de cielo. A la otra media se lo trae de chiripa la Macarena, pero lo que le trae no es un pedazo, sino una mijita, una hebra, porque todos somos hijos de Dios. Y no es que yo diga que la Macarena es menos Virgen, sino que los sevillistas la disminuyen. ¿Dónde están los toreros, los saeteros gitanos, las cupletistas de tronío y las mariconas graciosas sino en el Puente? ¿Dónde Curro Romero, Curro Malena, Marifé o la Esmeralda? Al lado de su Betis, o sea, con su Esperanza, ojos de balloneta, cosas de mujer, mezcla de madre de Dios y madre de los hombres. Esperanza, guapa, guapa y guapa, le decimos, compadre, que usted lo ha visto, borroso todo por las lágrimas...