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son de Triana
Son de Triana. Y es
son de Triana su música. Hay en el mundo un lugar, quizás el único, que no da
autodidactas porque es el lugar de los mil maestros. En Triana nadie aprende solo en los
cuartos vacíos del cerebelo. Desde que se nace se va asomando -pétalos de la memoria- la
flor de los genes; una exquisita y natural sabiduría que bulle escondida hasta que se le
llama. La va regando una atmósfera fresca y nutriente. Son de Triana y están en su son.
En Triana no se exagera, se mide, se calibra y cualquiera es capaz de ponderar con
justicia y sabiduría en una exposición o manifestación de arte. Que no se olvide que el
histórico arrabal, puebla de Sevilla, es marca de origen en la bella artesanía plástica
de la cerámica; que sabe de figuras y armonías. Que no se olvide que hablamos de la
tierra donde se fraguó -de fragua- la música más andaluza, donde saltaron las primeras
chispas hirientes del flamenco.
Son de Triana los miembros de ALBAHACA; de la Triana dulce del Zurraque
que sabe a orozú y a barro recien cocido, que tiene su son, su melodía y su ritmo. Y
este es el sonido de sus primeros veinte años de creatividad, de vida musical que llega
al campo del placer -que es el mercado- con su veterana categoría de grupo andaluz. Que
veinte años es mucho en este mural de primaveras para unas voces que suenan a ellos
mismos, o a lo que es igual, que no se parecen a nadie.
Tres instrumentos en uno que sabe como tres. Veinte años metidos en un
disco; la suma de tanto tiempo hecha rumbas, tangos, sevillanas como solo Albahaca
sabe interpretarlos. Y un sitar de homenaje, el del maestro Gualberto,
desde la misma orilla del arte con idéntico lenguaje materno y telúrico.
A demasiados barcos de este mar porceloso (maremagnum) de los abriles les
llegó su pique y su fondo, se les rasgó la vela inspiradora; la nave de ALBAHACA
va viento en popa porque el aire que trae sopla que sopla... Y aquí navega su
inspiración, su clase, su originalidad, su marchamo y su joven veteranía. Paco
Lola, Pepe Vela y Sabino Loma, tres mosqueteros de la música en el reencuentro
con su público . Un público que pasa la vida con ellos -se le nota en la mirada- porque
ALBAHACA no defrauda nunca. El corral de los Fideos de la calle Castilla, el Hotel Triana
de la Cava y la inmediata calle Alfarería, triángulo donde moran los duendes en el aire
limpio y emocional del Zurraque, para poner esta plica en Flandes del giradisco para gozo
y disfrute de los que gozan de lo hermoso. Las voces redondas y sabias de ALBAHACA
al servicio de unos temas cuajados de matices.
Un disco éste que no podrá bailar Lady Di con Paco Lola
como en aquella recepción en la embajada española en Londres; la música de los
trianeros, tan hechos a las fiestas de postín con príncipes y presidentes -compás
trianero en los salones nobles-, llora la pérdida de esta dama-musa, pero sí alegrará
los "cuarenta y diez" de Sabina recordando la magia de "La
Mandrágora"; Y con su voz dolida dirá ¡olé!, bajito y ronco. Son veinte
años, solera del Zurraque, compás y barro.
Angel Vela
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